Me gusta que me hablen de Tú, porque eso del «Usted» es para la realeza1 y también es bella costumbre de mi gente andina, pero no la siento para mí que soy larense. Si fuéramos todås gochås, muy bien: nos mimamos de Usted hasta en la intimidad del hogar.
¿Pero aquí en Lara? «Usted» sabe a una discriminación constante entre conocidås y desconocidås que nos dispone a vernos como gente extraña, indigna de amistad.2
Ese «Usted» es muy respetuoso pero también nos distancia y nos hace desconfiar. Si me dices «Usted» será porque ni me conoces ni me quieres conocer. Con usted no se puede confiar.
Si me conoces, llámame Fernando, Fernan, o Francisco, o Frank. Si no me has conocido todavía, llámame Belisario que es mi nombre familiar, o Salvatores que es mi nombre artístico.
Háblame de tú, y te miraré a los ojos.
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«Usted» es originalmente una abreviación de «Vuestra Merced» así de rimbombante, como para hablar con gente de "sangre azul" o sea quienes portan una corona. Yo ni tengo ni quiero tener una corona. ↩
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Si alguna vez viajas por España, no vayas a estar incomodando a la gente tratándola de usted, porque vas a caer muy mal. ↩