Una crítica necesaria, por Francisco Salvatores.
Toda plaga tiene un vector. Un primer caso desde el cual se esparce la infección. Quizás la plaga que ha devastado Venezuela durante los últimos 28 años (y que ya todos sabemos como se llama) comenzó en 1992 con la telenovela Por Estas Calles. Bien me recuerdo verla junto a mi madre cada noche. En la pantalla vimos las fechorías de aquel médico corrupto y escuchamos sus pensamientos. Las peripecias de una maestra de escuela que terminó siendo amante de un narco. Y vimos la emigración de la negra fuera del país, después que se rasuró el pelo.
Una y otra vez vimos a los malos triunfar, y a los buenos degradándose a sí mismos. Y aunque Don Lengua aparecía al final con una reflexión airada, ya el daño estaba hecho. Viendo Por Estas Calles toda Venezuela aprendió a corromperse.
Lo que demuestra ésta telenovela que vivimos es que la ironía no es buena retórica. No seas estúpidå, y déjate de estar glorificando aquello que en verdad desprecias.