Así comienza el poema titulado El Sol de Lara es un Demonio, escrito por Beatrice Viggiani, una mujer que amó mas a esta tierra que muchos nacidos en ella:
Ya Lara es el cuerpo de mi madre
ya mi hijo se enfermó en ella
ya vi a un hombre temblando
por cabras y vaquillas
y el aceite de palma regado en el polvo
ya sentí el sol de Lara que es un demonio
y tiene un toque queda
donde decreta la agonía
ya en palo de Olor gotas de oro
y flautas de silencio esperé a San Antonio
y las batallas del seis figuriao tamunanguero
ya Barquisimeto es mi ciudad
estática y oscilante
cuyas ventanas y habitantes están
afectos de termitasNo me busquen donde no existo
estoy en Lara curvada sobre la tierra
no me busquen en grandes mansiones donde no estoy
estoy en América llorando como el jaguar a la luna
en el corazón de Venezuela
(Hubo Plenilunios y Tiempos, Fondo Editorial UCLA, 1995, pág. 89)